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Visita Viena – Parte 3 – A pesar del frío…

Gracias al paracetamol que tomamos justo antes de dormir Rey y yo nos levantamos sin dolor de cabeza y lo primero que hicimos es abrir las ventanas para airear los abrigos que apestaban a tabaco frío; ese olor fétido me recordó mis salidas nocturnas durante mis años mozos.

9 de la mañana de un frío domingo y el Osito Charmín en ferviente admirador de Beethoven ya estaba listo para descubrir Viena. No teníamos plan definido pero el hambre nos indicó que debíamos situar algún lugar para desayunar – de preferencia otro que McCafé.

Caminamos rumbo al centro de la ciudad e hicimos breve escala en la Beethovenplatz, un jardín donde se encuentra una escultura dedicada a Beethoven, pues si bien el ilustre personaje era alemán, vivió 35 años en Viena.

Las calles estaban casi desiertas y la mayoría de los comercios cerrados aunque conforme nos acercábamos al centro el ambiente cambiaba. Padecimos frío pero llegamos a la plaza Stephansplatz, al pie de la Catedral San Esteban (Domkirche St. Stephan) que admiramos desde fuera. Hay lugares que marcan y para mí, Viena es uno de ellos. Me sentí feliz al estar de nuevo en ese sito tan lindo, una decena de años después de mi primera y rápida visita, bajo circunstancias distintas pero acompañada de los dos hombres de mi vida.

Vitrina de un sucursal de "Aida Café-Konditorei"
Vitrina de un sucursal de “Aida Café-Konditorei”

Para refugiarnos del frío glacial no tardamos en ubicar el “Aida café-konditorei” que nos llamó la atención por su vitrina llena de hermosos pasteles de ensueño tan imperiales y su decoración kitsch rosa bombón. El lugar estaba repleto de turistas – como nosotros- sin embargo pronto nos asignaron mesa y pedimos el “desayuno austriaco” que consistía en café vienés, jugo de naranja, jamón, huevo, pan y yogur. Si lo comparo con los abundantes desayunos mexicanos diría que era una estafa sin embargo, para los estándares europeos estuvo bien y hasta pensamos en regresar por la tarde para probar alguno de los hermosos postres de la vitrina.

Avenida Graben, al fondo la "Pestsäule"
Avenida Graben, al fondo la “Pestsäule”

Satisfechos salimos de nueva cuenta al frío rumbo a la Beethoven Pasqualatihaus; la casa en la que vivió Beethoven durante 8 años. Para ello, caminamos por la elegante Avenida Graben, una de las principales calles peatonales del centro, linda y llena de tiendas, muchas de ellas de lujo en donde también se encuentra la hermosa Pestsäule, “Columna de la Peste” que Leopoldo I erigió en 1693 para celebrar el fin de la epidemia de peste que en 1679 azotó Europa.

Pasamos frente a la plaza “Am Hof y contemplamos la Mariensäule o columna de María, construida por el Emperador Fernando III con motivo de la derrota del ejército sueco en la guerra de los 30 años en 1645.

Beethoven Pasqualatihaus
Beethoven Pasqualatihaus

Cuando llegamos a nuestro destino eran cerca de las doce y media del día y el museo cerraría a las 13 horas no obstante decidimos entrar pues el lugar es pequeño y no tardaríamos mucho en recorrerlo. El Osito Charmín se encontraba en el umbral de uno de sus sueños.

El apartamento se sitúa en el cuarto piso de tal suerte que uno entra al edificio y usa la misma escalera que subió El Maestro entre 1804 y 1815. La emoción que traíamos cedió ante la bienvenida glacial del tipo de la entrada; un hombre cuyo físico me recordó al de Josef Fritzl, el austriaco conocido por haber encerrado durante 24 años a su hija Elisabeth, con quien tuvo 7 hijos-nietos, todos productos de sus innumerables violaciones en un escondrijo bajo su propia casa.

La entrada al departamento en donde Beethoven compuso la 4ta, 5ta y 8a sinfonía, así como su ópera Fidelio – entre otras obras- cuesta 5 euros por persona. Pobres de ustedes – y por ende, de nosotros- si no hablan alemán ya que todas las explicaciones del museo están en ese idioma (ni siquiera en inglés). El libro-guía explicativo traducido a varios idiomas se vende a la entrada y cuesta 10 euros pero no lo compramos pues la visita es rápida e íbamos con el Osito Charmín – que es una especie de Wikipedia con pies.

Al entrar, nos apartamos un poco para dejarlo vivir ese momento tan especial y que recorriera a su ritmo cada una de las piezas, conmovido como sólo Dios sabe.

Piano en la Beethoven Pasqualatihaus
Piano en la Beethoven Pasqualatihaus

A mí me pareció un museo incompleto aunque se pueden admirar un piano, algunos manuscritos, litografías, ciertos objetos personales y la máscara de Beethoven a los 41 años realizada por Franz Klein. En quince minutos terminamos la visita pero esperamos en la entrada al Osito Charmín que escuchaba alguna obra del Maestro en los auriculares puestos a disposición por el museo.

Pasamos un momento frente al imperturbable Fritzl del museo que miraba el monitor de las cámaras de seguridad del lugar – en el que los únicos visitantes éramos nosotros tres. Como los minutos transcurrían en silencio sepulcral, traté de preguntar algo en inglés con mi mejor sonrisa – algo que casi siempre me funciona- pero el fulano fue tan cortante que no volví a decir nada.

Eran las 12:58 cuando sin decir palabra ni dirigirnos la mirada, se levantó de paso marcial haciendo rechinar la duela y caminó directo hacia donde el Osito Charmín estaba en pleno trance y encuentro espiritual con “ su viejo amigo“, como suele llamar a Beethoven. El Fritzl del museo le tocó el hombro y con tono militar le dijo:

– TWO MINUTES WE CLOSE, TWO MINUTES-

El Rey y yo, del otro extremo del pasillo y el Fritzl del museo sin mirarnos, se volvió a sentar frente su monitor y justo a las 13 horas se levantó para invitarnos a salir mientras caminaba detrás de nosotros casi empujándonos hacia la puerta con el brazo estirado indicando la salida.

El Osito Charmín – cuyo trance fue cortado de tajo por el Fritzl del museo– se levantó para seguir al guardián. Mientras caminábamos hacia la salida me dijo que le preguntara si ese era el lugar exacto donde vivió Beethoven o era algún otro departamento del mismo edificio pero el tipo, sin detenerse y aún con el brazo levantado indicando la salida dijo:

Yes, we close, goodbye

Eran las 13:01 cuando nos encontramos frente a la puerta que el Fritzl del museo cerraba con llave desde adentro, con sincronización perfecta.

El Rey enojado argumentaba que hay maneras más delicadas de decir las cosas, que hubiera sido más apropiado decirnos a nosotros que advirtiéramos a nuestro amigo sobre el cierre inminente del lugar, que no le parece una atención correcta hacia los turistas. El Osito Charmín estaba aún entre el trance emotivo por haber estado en aquel lugar y la resignación. Yo también estaba resignada pues al fin de cuentas eso es lo interesante de viajar, darse cuenta de que “allá” la gente y las cosas no son como “aquí y al parecer en Austria la puntualidad es tema serio.

La boutique del museo en la planta baja estaba cerrada así que caminamos por el Ringstraβe , la avenida de circunvalación que rodea el centro de Viena y que es una de las cosas que tienes que hacer si visitas la ciudad. Hay un lindo tranvía que circula por ahí pero lo mejor es recorrerla a pie. Muchos de los atractivos de la capital austriaca están en esa calle anular : Ayuntamiento, Parlamento, Universidad, Neue Burg, Museo de Historia del Arte, la Iglesia Votiva

Rathausplatz
Rathausplatz

Salimos de la Beethoven Pasqualatihaus que está justo frente a la Universidad de Viena, a su vez vecina del Ayuntamiento (Wienner Rathaus) -que parece iglesia- y en cuya plaza, la Rathausplatz, una década atrás, en pleno verano me comí un sándwich acompañada de mi hermana la BeibiMaiGad justo antes de continuar el camino hacia Salzburgo.

Jardín contiguo a la Rathausplatz
Jardín contiguo a la Rathausplatz

Nos detuvimos unos instantes en el jardín contiguo a la plaza ya que es un lugar magnífico con hordas de tulipanes que entronizan el centro de su césped perfecto. Las fotografías y documentos turísticos nunca evocan el frío intenso que se siente en días como aquel.

Publicidad del candidato de la ultra-derecha austriaca
Publicidad del candidato de la ultra-derecha austriaca

Para entibiarnos un poco seguimos la caminata y pasamos frente al majestuoso Parlamento austriaco en donde percibimos a varios periodistas que entrevistaban a algunos individuos salientes del recinto. Hasta en la noche nos enteramos que ese domingo se llevaba a cabo la primera vuelta de la elección presidencial en la que la ultra-derecha austriaca, representada por Norbert Hofer, obtuvo el mejor resultado – un 36,4 % de los votos- su mejor desempeño en el marco de una elección nacional desde la Segunda Guerra Mundial. Saber eso nos ayudó en la comprensión del clima social que sentimos a pesar de la barrera del idioma.

Maria-Theresien-Platz
Maria-Theresien-Platz

Sin importar el endiablado frío de aquel día llegamos a la plaza de María Teresa y el Kunsthistorisches Museum (Museo de Historia del Arte de Viena) un lugar encantador en el que abundan los vendedores de paseos y conciertos típicos vieneses. Nos dejamos convencer por un apuesto joven  vestido de Mozart, que nos vendió entradas para un “concierto único en Viena” ( el discurso de todos los vendedores para todos los conciertos). Por supuesto que hubiera sido una lástima dejar la capital austriaca sin haber asistido a un concierto de música clásica.

La ópera de Viena
La ópera de Viena

Es común ver carruajes de época conducidos por cocheros vestidos ‘a la Mozart’ que circulan por doquier con turistas maravillados. Nosotros seguimos en el disfrute de la caminata hasta que el frío se hizo insoportable y nos refugiamos en el Aida café que está frente a la Ópera de Viena, para beber algo caliente pues no teníamos hambre. De nueva cuenta, nos quedamos con las ganas de probar alguno de los pastelillos hermosos de la vitrina.

Y al situarme de nuevo frente a aquel suntuoso edificio recordé con cariño la noche de verano en la que corrí como loca, junto a BeibiMaiGad y otras de nuestras acompañantes zapotlenses para llegar a tiempo al concierto de la original Orquesta Mozart. Después de algunas peripecias entramos al recinto justo antes del inicio de aquella función que fue para mí un sueño hecho realidad. Yo tenía 20 años y mucha suerte de estar en tal lugar, el mismo que veía desde niña en la televisión cada 1ro de enero durante el concierto de Año Nuevo, acompañada de mi papá desde nuestra casa en Ciudad Guzmán.

En esta última ocasión sólo observamos la fachada del majestuoso recinto y decidimos caminar con tranquilidad hasta el departamento para prepararnos al concierto de la Vienna Royal Orchestra que sería en Schwarzenbergplatz 4, dirección que alberga la Haus der Industrie, a unos diez minutos a pie de nuestro alojamiento.

A veces es inevitable para un turista: mea culpa, cenamos en un McDonald’s pues teníamos muy poco tiempo y yo no quise cenar hot-dogs de salchicha “alemana” en un lúgubre puesto callejero… Más vale malo por conocido

Concierto en la Haus der Industrie
Concierto en la Haus der Industrie

Al llegar a la Haus der Industrie nos instalamos en una galería íntima de techos altos, decoración neo barroca y encanto imperial para el concierto de programa ligero, adaptado a cualquiera incluso a aquellos que como el Rey, son ajenos a la música clásica. Fuimos muy afortunados por haber asistido a un concierto de música clásica en la capital de ese género: la Imperial Viena.

3 comentarios en “Visita Viena – Parte 3 – A pesar del frío…”

  1. Sensacional relato de una gran aventura por Viena. Si hasta parece que nos llevas de la mano por esas antiguas y famosas calles, Ale. Éste en especial me encantó, con tantos vívidos detalles. Sólo nos faltó escuchar el concierto. Jijijjji ! Muy bien, Ale !👏🏻👏🏻👏🏻👌🏻👌🏻👌🏻😉😉😉😘😘😘

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    1. Muchas gracias por el lindo comentario tía 🙂 Creo que mi papá filmó un poco del concierto, veré si puedo publicarlo después. Tomé cientos de fotos… y perdí mi cámara al llegar a mi casa 😦 así que publiqué las imágenes que por fortuna tenía en el teléfono 😦 tendré que regresar algún día para volver a tomar fotos…

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  2. Hola Alejandra, en tu relato, pintas al Osito Charmin en mi mente… y no se cómo – pero se colo en ese pensamiento mi ahijada Carmela…
    Sigue escribiendo para todos los que te amamos…

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