ESPAñOL, México desde el extranjero, Reflexiones, Vivir en Francia

El segundo pasaporte

pasaportesSegún las leyes, pude haberlo hecho desde hace 3 años, no obstante fue hasta hace unos meses que decidí ‘hacerme francesa’. No lo hice porque soy esposa de francés desde hace más de 4 años o porque resido en este país desde hace más de un lustro y puedo combinarla sin problemas con mi nacionalidad mexicana… sino por convicción pura.

Hasta hace poco no me parecía necesario ya que en términos prácticos la ciudadanía francesa no me va a cambiar la vida como alguna vez me la cambió el simple ‘status’ de mi permiso de residencia (de un ‘prohibido trabajar’ al ‘tiene derecho a hacerlo’). Soy residente legal y mi carte de séjour es válida 10 años. Como extranjera en situación regular trabajo, pago impuestos, tengo cobertura social pues cotizo para ella, etc.

Soy mujer de convicciones y me faltaba una razón de peso para emprender el largo proceso que implica la adquisición de la nacionalidad francesa. Al evocar las copias, fotocopias, copias certificadas, documentos apostillados y traducidos: el desaliento me invadía y lo veía como un viacrucis sin sentido pues un segundo pasaporte no cambiará ni mi lugar de nacimiento ni mi acento. Tampoco – y sobre todo- el hecho de que la gente me ve – y me verá- como una extranjera.

En la doble nacionalidad veía las ventajas prácticas como la posibilidad de visitar Estados Unidos sin visa, con pasaporte francés y la ESTA – que se obtiene con un par de clicks y 14 dólares- también comprar boletos de avión hacia México más baratos ( con escala en USA) y nunca más la renovación del “titre de séjour”. Ser francesa para votar, aunque dada la triste situación política del país me dan ganas de anular el voto y no le veo mucho sentido.

Hace año y medio pasé unos días de vacaciones en España. La pasé muy bien y aunque la estancia fue corta estuvo impregnada de felicidad y exotismo. La gente habla y ríe fuerte, el país ‘vive’ aún después de las 19 horas. Se puede cenar en restaurante después de las diez de la noche y hay un ambiente más relajado e informal, acompañado de sangría y tapas… Pura vida.

Sin embargo al regreso, mientras mi tren se acercaba a la frontera percibí el cambio de paisajes, la arquitectura de las casas, un orden distinto en el ambiente, la relativa frialdad y discreción de la gente y… me sentí en casa. Eso de tomar consciencia que regresaba a casa fue un sentimiento insólito pues entre México y Francia padezco un desgarre emocional al subirme al avión, aquí y sobre todo allá. No obstante, en ‘terreno neutro’, en un país similar a Francia, pasé unos días felices de vacaciones, aprecié el viaje y me gustó pero me sentí feliz al regresar porque aquí también me siento en casa.

Hace unas semanas de visita en Austria tuve una experiencia similar. El viaje fue lindo. Me encanta conocer culturas distintas, gente diferente y cosas nuevas. No obstante, al llegar al aeropuerto de Toulouse, hablar de nuevo en francés y sentirme segura de cada una de mis palabras y mis gestos convencionales, “dans la norme” y sobre todo muy ad hoc con mi carácter y personalidad, me sentí feliz de vivir en Francia.

Soy – y siempre seré- mexicana, aunque incluso los de allá me vean como ‘la que se fue’ o ‘la princesa de París que además agarró un acento raro, etc’.

Estos años en el extranjero también me han hecho más mexicana que nunca y hoy valoro cosas que antes me parecían insignificantes. De forma paralela no sólo me adapté a las costumbres locales sino que las adopté como mías. Sucedió de forma natural, tal vez porque desde siempre tengo una afinidad especial con la cultura francesa. En mi caso creo que la integración ha sido total pero hoy siento que sería incapaz de hacer lo mismo en otro país. O tal vez sí pero hubiera sido mucho mas difícil, no sé.

De repente pienso en lo que hubiera pasado si… En ¿ cómo sería yo si no hubiera pasado estos años lejos? ¿y si me hubiera quedado en donde estaba ? ¿o si me hubiera ido a otro lado? Uno siempre puede escoger y sé que pude haber elegido una vida más fácil al regresar a México, vivir en mi pueblo natal sin perder mi acento jalisquillo, vivir rodeada de los míos, ejercer mi profesión sin que nunca nadie ponga en duda la calidad de mi formación universitaria…

“… El que se va no vuelve aunque regrese…” La vida en el extranjero me ha aportado mucho y a pesar del arduo camino, no me arrepiento de nada.

También pude hacer las cosas más complicadas si no hubiera dejado de lamentar mi nostalgia, si me hubiera negado a hablar el idioma por la pena de mi acento, si hubiera seguido quejándome por la burocracia, por tantas reglas o incluso por los domingos, que me parecen días tan tristes… pero me harté de ello y asumí mi responsabilidad pues dejé mi país en plena consciencia. Nadie me obligó a estar aquí.

Mis raíces las llevo en el corazón y son muy fuertes pero tengo la certeza de que más vale sentirse bien en donde uno vive pues entre más uno resiste, la vida se vuelve más complicada. Lo mejor es fluir… y aunque a veces no parezca, sí, la vida fluye.

Ya pasé la etapa en la que era la exótica mexicana que siempre despertaba la curiosidad de la gente, que no sabía nada y necesitaba ayuda para todo, cuando pensaba en que los franceses están locos al hacer esto así o asá, que era mejor como le hacemos en México. Hoy vivo como cualquier francés promedio – y después de 8 años es normal- soy independiente en lo relativo al idioma e incluso a los trámites administrativos ( los extranjeros que se han enfrentado a la burocracia francesa comprenderán el logro que esto representa).

A pesar de las una y mil cosas que desapruebo, que critico y me hacen enojar, le tengo amor a esta tierra que tan bien me ha acogido. Respeto y admiro su historia, sus tradiciones y costumbres. Me siento a gusto con su gente  y -bonus- adoro su gastronomía tanto como la de México.

Tomé consciencia de que desde hace tiempo también me siento “de aquí” y por congruencia y convicción, hace 8 meses empecé a reunir los documentos necesarios. Al fin, después del largo viacrucis burocrático, hace unas semanas, envié mi expediente completo y lo celebro como un pequeño triunfo. El veredicto oficial lo tendré en aproximadamente un año. Tal vez más o tal vez menos…

A decir verdad, no me importa el resultado del trámite pues aunque no tenga en mis manos el segundo pasaporte, a estas alturas, ya nadie me puede quitar el hecho de que al fin me siento bien aquí tanto como allá.

22 comentarios en “El segundo pasaporte”

      1. Belleza de artículo, por un momento pense q lo había escrito mi hija, ya q es increible la afinidad de sentimientos y vivencias, deseo éxito y bendiciones en sus vidas, felicidades!!!!!

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      2. Qué linda Martha, gracias 🙂 La verdad estoy sorprendida al darme cuenta que hay muchas personas que viven ese mismo proceso pero todos lo hacemos de manera íntima y regados por el mundo 🙂

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  1. Comparto todos tus comentarios. Yo ya tengo la nacionalidad canadiense y he vivido cosas similares. De hecho desde hace dos años ahora cuando visito a mi familia en Mexico me siento fuera de casa. Me da mucha felicidad ver a mi mama y a todos mis hermanos pero ya no es lo mismo.
    Saludos

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  2. Me gusta mucho lo que escribiste, yo soy mexicana iniciando una relación con un frnacés y si todo sigue bien nos vamos a casar (más que por una ilusión personal es por lo dificil que es para mi petrmanecer en Francia más de 90 días); y justo a fines de agosto voy a Francia para estar juntos un tiempo; aquí es donde quisiera un poquito de tu ayuda… sé que puedo permanecer en el espacio Schengen por 90 días dentro de un período de 180 días, a mi entender es que puedo por ejemplo quedarme en Francia 30 días y luego viajar a un país que no pertenece al espacio Schengen por quizas 20 días y luego volver a entrar a Francia y entonces me quedarían 60 días? Se que puede ser una duda algo tonta pero no logro resolverla; apreciaría muchísimo tu ayuda!

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    1. No, las cosas no funcionan así si no sería muy fácil :p así que cuidado con eso, tienes derecho a 90 días sin visa. Si no sales del Espacio Schengen por al menos otros 90 días violas la ley y eres acreedora a una multa (que queda marcada en tu historial) y puedes ser encarcelada y/o deportada e incluso pueden vetarte del territorio por 2 años o más. (no funciona irte a Londres y volver a entrar, o incluso entrar como turista y casarte pues las visas todas se obtienen en tu país de origen). Hay quienes te pueden decir: yo lo hice y no pasa nada, pero sí pasa y mucho, porque al infracción queda en tu historial y quedas como ilegal en el país. Suerte en todo !

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  3. Bravo por tu articulo. Perfectamente bien redactado. Tienes un estilo para escribir de toda una literaria. Que bueno que veas ya asi este pays lleno de buenas cosas fabulosas oportunidades y gente merecedora de todos mis respetos.

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  4. Hola me gusto tu reportaje, yo estoy en Francia desde hace casi ya 20 años, mi doble nacionalidad la tuve hace unos 5 años ya, casi, casi por las mismas razónes que tu, solo que adjunto una necesidad de ponerme al mismo nivel que mis hijos que son franceses, sobre todo al pasar las fronteras… También pienso que poder votar y dar a conocer sur punto de vista político es importante para este país, auque sea un grano de arena tengo la satisfacción de contribuir al destino político de mi país de adopción y no lo encuentro para nada sin sentido.
    Veo México de lejos y comento las desgracias que pasan allá vía Facebook y puedo comparar aquí y allá, lo bueno y lo malo, nos hace salir de esos 4 muros que muchos franceses y mexicanos tienen y tener esa doble nacionalidad nos hace crecer y enriquecer nuestra cultura. Te deseo buen día
    Maria

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    1. Gracias María por tu comentario 🙂 wow 20 años ya !!! yo también esa es otra razón pues mi hija también es franco-mexicana. Y claro que es importante votar (aunque en mi opinión ni a cual irle jajaja) voté para las presidenciales de México y tal vez si todo va bien me toqué votar para el 2017 aquí 🙂 saludos desde el sur !

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  5. Excelente relato, ilustrativo además. Muy útil para quien desea saber algo más de lo que percibe un simple turista de un país como Francia. Sigue compartiéndonos tus experiencias. Habemos gente a la que nos parece corto tu artículo. Felicidades¡

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