Vivir en Francia

La vendimia

Vendanges
Vendanges

Septiembre trae consigo el inicio del otoño y el olor tan peculiar de la vendimia o vendanges en francés, es decir, la cosecha de las uvas que sirven para elaborar vino.

Por estas fechas, en lugares como en el que radico, el aire huele a fermentación, se escucha el ruido de la cave coopérative (cooperativa vinícola) – que trabaja día y noche- y por las calles circulan numerosos tractores que van y vienen de los viñedos. En septiembre y octubre, muchos pueblos celebran sus ‘ferias des vendanges‘, como la ciudad de Nîmes en Languedoc o incluso París, en el lindo barrio de Montmartre que conserva su viñedo.

No cabe duda que todo lo relativo al vino es un arte y en lo personal siempre me han sorprendido los distintos resultados que se obtienen a partir de una sola cepa.

French wine en un bar de Borgoña
French wine en un bar de Borgoña

Gracias a mi marido y su interés en el tema, yo también he aprendido algo de enología y aún sin ser expertos, disfrutamos el placer que brinda una buena copa de vino. De hecho, antes de ser padres, destinábamos un presupuesto considerable a la compra de botellas -sobre todo de vino tinto que es el que más nos gusta- y mucho de nuestro tiempo libre era para asistir a catas de vino por aquí, por allá y más allá.

El salón de Ampuis
El salón de Ampuis

Debo confesar que casi nunca usamos los escupideros, pues nos parte el corazón escupir el vino así que hubo veces en las que la degustación de refinados vinos degeneró en alegre festín que nos dejó muchas anécdotas y risotadas interminables entre amigos y camaradas circunstanciales de parranda, como nuestra visita al célebre Salon d’Ampuis, cerca de Lyon, una cita ineludible para todos los amantes de apelaciones distinguidas como Côte-Rotie, Saint-Joseph o Croze-Hermitage.

La Tâche puede costar de 1,500 € a 10,000 € ( sí, la botella)
La Tâche puede costar de 1,500 € a 10,000 € ( sí, la botella)

Con la llegada de nuestra Patroncita la vida nos cambió y ahora el placer radica en descubrir buenos vinos a buen precio ( en francés, el famoso “bon rapport qualité-prix“) – ya que en nuestra situación actual no es sensato comprar botellas caras, (claro, todo es relativo) como aquella Grange des Pères 2008 que planeamos beber solos, porque si bien el vino es para compartir, hay botellas tan especiales que incitan al egoísmo puro.

Vendimia manual
Vendimia manual

El primer septiembre que pasé aquí en Sérignan, fui requerida – junto con toda la familia- para la vendimia de la parcela de un primo nuestro cuya producción es para la cave coopérative de Sérignan.

La vendimia dura una mañana, se hace en familia, con buen ambiente y los anfitriones agradecen la ayuda con una buena comida.

Aunque vengo de Ciudad Guzmán, una ciudad pequeña en donde la actividad agrícola es importante, nunca fui sensible a tales cuestiones.

Un colchón de uvas !
Un colchón de uvas !

Sin embargo aquella mañana, con las manos pegajosas y las uñas negras, llenas de tierra, me sentí fascinada al estar en la viña justo antes del amanecer, cortar racimos y racimos, depositarlos en la cubeta que alguien más vaciaba en el remolque del tractor al cual sólo los niños se subían.Y en secreto anhelé desplomarme sobre aquel gran colchón de uvas para observar el cielo…

Al final del día, con el dolor de espalda que aqueja a los neófitos de tan ardua actividad, le confié mi anhelo al Rey, y él me contó cómo disuadió a los primos que quisieron arrojarme al remolque a manera de “bienvenida e iniciación” formal a la vendimia. Él supuso que a mí no me gustaría ensuciarme de manera tan atroz. ¡De haber sabido! Desaprobé la acción aunque por supuesto entendí que sólo pretendió resguardarme. – Ya será para el próximo año- me dijo.

Al año siguiente cayó un tormentón y la vendimia familiar fue cancelada. Después estuvimos ausentes, luego me embaracé y desde entonces me quedo en casa a cuidar de mi hija y sólo asisto a la comida familiar…

Tal vez el próximo año podré darme una vuelta con Inès que ya será una niña grande.

Tal vez, sin que nadie conspire en contra mía, iré a recostarme sobre las uvas… Pidiéndole a Dios que mientras disfrute de ese infantil placer, no me salga alguna araña perdida de entre los cientos de racimos pues yo podría morir del susto… Esa sería otra historia.

4 comentarios en “La vendimia”

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