México desde el extranjero, Reflexiones, Vivir en Francia

Las primeras impresiones

Catedral de Estrasburgo
Catedral de Estrasburgo

Llevaba dos meses y medio en Estrasburgo – espléndida ciudad sede del Parlamento Europeo ubicada en Alsacia, al este de Francia- cuando tuve ganas de volver a México. Tanto desear, planear, preparar… y ¿tener ganas de claudicar?

Hasta entonces había visto fotos de gente feliz de paseo por las grandes capitales europeas. Había escuchado versiones llenas de aventura y glamur de quienes habían pasado una temporada en el extranjero.

Es una linda experiencia, pero hay días en los que sencillamente uno quisiera no ser uno mismo porque no todo es fácil: el idioma, la soledad, las costumbres, el clima, la comida, los domingos…

Con frecuencia me llegaba el espíritu nacionalista, desataba insostenibles monólogos interiores y me preguntaba ¿por qué escogí el camino difícil? ¿por qué no me fui a España, donde al menos no tendría problemas con el idioma? Si tan plácido que es el valle de Zapotlán… Aún no sabía que la aventura se iba a postergar de manera indefinida. Apenas 7 años de adaptación.

Recién llegada, añoraba un sinfín de detalles idealizados por la distancia; por poco hasta olvidaba que existen cosas en México que en definitiva me exasperan como el hecho de que los mexicanos, por hambre atrasada somos unos avorazados pues en el pasado todos hemos visto tiempos malos y esperamos los peores.

Era noviembre y el clima empeoraba, pero yo era feliz con el frío y la lluvia. Anhelaba que nevara. El termómetro iba de uno a seis grados Celsius y me costaba mucho desayunar un café ‘chiquito’ y pan con mermelada, comer a las doce del día, cenar a las siete de la tarde -sin salsa, ni chile, ni tortillas de maíz-.

Contrario a lo que me sucedía con la imagen de mi país, el retrato idílico de Francia se modificaba día a día. No por ello me disgustaba, sin embargo, el encanto del inicio de esa experiencia radicó en borrar de mi memoria lo que nunca fue para dar cabida a esas nuevas impresiones que conformaban mi realidad. Nuevas generalidades.

Creía que los franceses son románticos pero constaté que no hay falacia más grande que esta, equiparable a la del príncipe azul. También me percaté de que, en general, los franceses sí se bañan todos los días y la creencia de que no se duchan data de la época en la que el agua no llegaba a las casas. Muchos de ellos creen en el cliché del mexicano que vive entre cactus y toma largas siestas vespertinas con el sombrero de charro en la cabeza y que México está en Sudamérica (a un lado de Brasil).

Reparé en que quienes más compran en las tiendas de los Champs Elysées son por lo general, los turistas chinos, rusos y japoneses. De casi toda la gente que conocía, pocos habían ido a París y prácticamente ninguno se había subido a la torre Eiffel. No todos los franceses son sangrones, no todos son cultos, no todos son elegantes.

En general les desagrada hablar inglés y lo latino está de moda. Me enteré de que Rodrigo y Gabriela, músicos mexicanos, son muy populares por estas latitudes y -por fortuna- ninguna creación de Televisa es conocida por acá.

Petite France, Estrasburgo
Petite France, Estrasburgo

En Alsacia empecé a entender hasta qué punto Francia no es París sino – y sobre todo -su provincia, ciudades y pueblos, en donde se forjó la cultura que es conocida en todo el mundo. Tuve muchos malos ratos en completa soledad. Y recordaba la frase de Da Vinci que me repetía mi papá: “Si estás solo serás todo tuyo”.

Salía para paliar mi pesimismo. Daba paseos en bicicleta por los hermosos senderos ciclistas de Estrasburgo, me subía al primer tram que pasara solo para conocer la ciudad hasta en sus peores rumbos. Tal y como lo hice al instalarme en Guadalajara años atrás cuando me subía a cualquier camión para conocer la ruta entera.

En Estrasburgo iba a caminar al centro, a ‘colgarme’ -como muchos estudiantes- del WiFi gratuito de McDonald’s, y también a tomar un café américain en los alrededores de la Plaza Kléber como pretexto para ver pasar la gente, un “deporte” muy popular en mi pueblo.

En días soleados iba al parque de l’Orangerie, un lugar precioso en donde escribí páginas pavorosamente autobiográficas en mi único compañero de aquella etapa: un lindo cuadernillo de portada medieval.

Hasta llegué a orar en la majestuosa catedral. Sola – al menos durante esos primeros meses. No crucé compatriota alguno en los 6 meses que pasé allá y solo una vez cené en un restaurante pseudomexicano que me defraudó pues de mexicano solo tenía la decoración.

El león no es como lo pinté, pero el retrato que tenía se modificó de manera paulatina. Y me gustó mucho más.

6 comentarios en “Las primeras impresiones”

  1. Me encantan tus relatos, sobrina! Tienes talento para escribir con claridad y fluidez. También le pones un “toque picantito” con comentarios algo chuscos sobre hechos y lugares. Me imagino que a estas alturas ya estás adaptada a Francia. Ale: Cuando emigré a Estados Unidos hace 20 años por curcunstancias de la vida, me sentía exactamente como tú al principio en Francia. “Aterrizar” en un lugar con idioma y costumbres diferentes, es un “shock” para cualquier persona. Si te quedas, te alineas, si no, no soltaremos nuestras raíces. Este “transplante” de vida siempre, siempre será doloroso. Te admiro Ale, por tu valor y porque de alguna u otra forma quieres estar cerca de los tuyos. Tus relatos nos mantienen con interés en el descenlace…. muy interesantes. Te mando un abrazo muy fuerte desde Sacramento, CA. hasta el Sur de Francia, donde vives. Espero llegues a leer este comentario algún día no muy lejano.., Saludos a tu linda familia. Sinceramente: Tu tía Mayté Gutiérrez. P.D. Te seguiré leyendo cada vez que pueda. Me encanta tu estilo!

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    1. Muchas gracias tía por tan lindas palabras (hasta me sonrojé jejeje ) y la admiración es mutua porque 20 años se escriben fácil pero creo que solo usted sabe los sacrificios que ello implica. Se necesita un tremendo valor y una enorme capacidad de adaptación ! Un fuerte abrazo también y ya sabe que por acá tiene su casa 🙂

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  2. por pura casualidad me encontre con tu relato… realmente ameno…. cierto que tocar en primera persona la realidad de un pais es totalmente distinta a los recuentos de hadas que se leen o se escuchan de boca de gente vacacionista…. son totalmente distintas a las experiencias adquiridas por personas que habiendo fijado ahi el habitat… ya sea familiar o singularmente…. se forman impresiones totalmente diversas…. cuando llegue a italia… hace 27 años… vi todo negro… y buscando y buscando entre una y otra manera encontre que la unica via para adaptarme al nuevo ambiente era necesario desligarme de mi pais de origen… y tocar con mano la realidad del momento…. no digo que me haya sido facil ni doloroso poner a un lado mis raices…. pero como lo escribo…”poner a un lado”…. dandome por primero la oportunidad de convivir conmigo misma… luego me convenci que no todos tienen la oportunidad de conocer nuevos horizontes…. apreciarlos de cerca y con los propios ojos….. a mexico me lo llevo en el alma… corriendo por mis venas… pero mi segunda patria me nutre diariamente… me ha brindado una casa donde forme mi hogar con dos hijos maravillosos y un marido a quien solo le falta el vestido azul y el caballo blanco….

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    1. Gracias Martha Emma por leer y por compartir tu experiencia en un comentario tan acertado. Es cierto que siempre estaremos divididas pero no por ello estamos condenadas a lamentarlo sin cesar, al contario. Y sobre todo cuando nuestra segunda patria nos ha dado tantas cosas buenas 🙂 Saludos !

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  3. Me encantó, sólo que ahora no estoy segura de qué voy hacer, quiero regresar a Francia (Lyon) porque me enamoré de esa ciudad y un francés, quiero arriesgarme pero también temo por algunas cosas.

    Me encanta tu fluidez, besos!

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    1. Gracias por leer Verónica, y tú no te preocupes: cada quién su experiencia. El temor es parte de la aventura, el reto consiste en superarlo – al igual que todos los inconvenientes que puedan presentarse- 😉 Si tienes la oportunidad de vivir tu propia experiencia pues házlo ! (y luego me cuentas qué tal te va ? ) Besos

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