Libros, Reflexiones, Vivir en Francia

Biblioteca

Durante los últimos años mi relación con los libros – como objetos- es una de mis manías más singulares. Me gustan nuevos por el olor y tengo libros que traje de México, otros que compro en librerías físicas o virtuales y unos más que me han regalado.

Ya no los ordeno por idioma pues a estas alturas no es jactancioso sino normal que lea tanto en francés como en español. Mis libros están ordenados en 3 categorías: los leídos, los abandonados – como la Rayuela de Cortázar- y los siguientes. Me da placer verlos y tenerlos. Los guardo para Inès.

Médiathèque de Sérignan
Médiathèque de Sérignan

7 años después de vivir en Sérignan me inscribí por primera vez a la “Médiathèque Samuel Beckett”, la mediateca municipal que cuenta con un amplio acervo de buen nivel y variados recursos, actividades y talleres para adultos y niños. Tienen además unos cuantos libros en castellano. Bonus.

Mi inscripción implicó un íntimo y fuerte proceso de aceptación: traer libros a mi casa que ni son nuevos ni se sumarán al librero que intento llenar a duras penas. Mi estante no es ni sombra de la sólida biblioteca que posee el Osito Charmín, que por cierto, ya legó a las nietas ( sin recordar lo gandalla que puedo ser).

Me dio mucho gusto conocer la mediateca local pues había pasado por ahí no sé cuántas veces sin reparar siquiera en la entrada y al elegir mis préstamos, me remití a la última vez que estuve en un lugar similar.

 Dr. Jorge Villalobos Padilla, S.J.
Dr. Jorge Villalobos Padilla, S.J.

Recordé el amor que le tuve a la maravillosa Biblioteca “Dr. Jorge Villalobos Padilla, S.J.” del ITESO de Guadalajara, Jalisco.

Todo había empezado mal entre nosotros pues por ir al curso de inducción al uso de recursos de la Biblioteca estuve ausente del acto académico de fin de cursos de la escuela preparatoria.

Pero a los 17 años cumplidos, mi prioridad era el futuro así que con mucho dolor en mi corazón tomé un autobús Ómnibus de México, me senté en el fondo y lloré durante todo el trayecto Ciudad Guzmán – Guadalajara mientras pensaba en el acto académico, los “adioses”, las “Golondrinas” y las fotos de generación sin mí. Esas tribulaciones llenaban mi espíritu a tal grado que a primera impresión el lugar no me impactó ni puse mucha atención. Sólo recuerdo la frase “bienvenidos a este curso que no es obligatorio…”

Durante los primeros meses de vida universitaria tuve muchos problemas de adaptación -qué resolví hasta después de mi egreso de la licenciatura- y en esos 4 años solo sobrellevé las cosas. La Biblioteca se convirtió en refugio y recurso contra el desorden emocional que me aturdía. Una adolescencia tardía.

Esa Biblioteca fue el oasis donde tuve el privilegio de perderme durante largos ratos para escoger los libros que tomaría prestados y me darían el genuino placer de leer: aprender, descubrir, recordar y sobre todo sentir.

Fue el paliativo para las tantas lecturas obligatorias sobre sociología y periodismo – de las cuales no integré gran cosa, solo algunos nombres, como Pierre Bourdieu o Michel Foucault, los primeros franceses que me sacaron de mis casillas.

El acervo de esa maravillosa Biblioteca es extenso y valioso. Hoy lamento que la geografía me impida disfrutar de aquel recinto.

Entrada biblioteca ITESO
Entrada biblioteca ITESO

Leí poco, de muchos temas distintos, sobre todo de psicología, budismo y por supuesto, novelas, en su mayoría, de autores del boom latinoamericano. También rentaba películas en VHS y descubrí parte de la obra de Alain Resnais y Leni Riefenstahl – de quienes supe en una clase de cine- y cuyas realizaciones no hubiera podido rentar en un Blockbuster o Videocentro, pues a principios de los años 2000 uno no encontraba videos en internet.

Muchos factores hicieron de mi paso por la universidad una experiencia borrascosa, pero siempre evocaré con cariño las horas que pasé en la biblioteca del ITESO que dicho sea de paso, permite el ingreso al público en general.

Mucho tiempo después comprendí la fortuna de haber gozado del tiempo y el acceso a tal acervo que me construyó un poco más. Después de todo, como dijo Borges “uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”.

En esa Biblioteca acabé de entender lo que escuchaba con frecuencia del Osito Charmín: en nuestra época, ya todo está escrito. No creo que haya algo que sea nuevo sobre lo que se pueda escribir. De una u otra manera, en la literatura, todos los temas ya han sido tocados desde todos los ángulos y puntos de vista imaginables.

Tantos versos, tantos paisajes, tantos personajes, tantas aventuras… hay tanto por leer que sólo lamento que la vida no me alcance para ello.

4 comentarios en “Biblioteca”

  1. Me pasa lo mismo! yo amo los libros pero muchas veces leo tan despacio en alemán que no he acabado de leer uno cuando ya estoy esperando leer otros tres que ganas de tener más tiempo y disciplina para leer todo lo que quiero. Me gustó mucho tu entrada! muchos saludos!

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    1. Gracias por leer 🙂 pues claro que al principio es muy difícil, son un par de años de practicar, lo importante como todo en la vida es perseverar, cuando menos lo esperes vas a ver que lees fluido en ambos idiomas sin darte cuenta 🙂 Saludos !

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