ESPAñOL, Familia mixta, Reflexiones

Reflexiones de una primeriza sobre el postparto

Postparto
Postparto : un periodo de vacío en todos los sentidos

En nuestra sociedad el embarazo se idealiza. Hasta las estrellas de Hollywood presumen sus vientres redondos cual símbolo de felicidad y éxito en sus vidas de “mujeres”. Los medios de comunicación presentan mujeres embarazadas sexys, medio desvestidas, incluso en poses sugestivas. La mujer encinta es el centro de todas las atenciones de otras mujeres e incluso de hombres, cuyo interés en ese proceso es creciente.

Sin embargo no se habla mucho del postparto, justo cuando el cuerpo de la mujer que acaba de dar a luz no encaja con ningún estándar de belleza. El puerperio es una especie de limbo, un periodo de vacío en todos los sentidos. Una etapa crítica cuyo peligro se agudiza por el contexto en el que vivimos las mujeres de estos países de primer mundo. Después de 9 meses de plenitud, de espera y simbiosis con el bebé, llega la brutal separación y sólo queda un vacío en el cuerpo, cual envoltura que dejó de servir. Es un desequilibrio violento pues uno está embarazada y 5 minutos después ya no lo está. Sólo la muerte equivale a un pasaje como éste.

En Francia el seguimiento médico del embarazo así como el parto en sí mismo es, según mi experiencia : excelente. Las citas con el ginecólogo, con la matrona, cursos gratuitos de preparación al alumbramiento, sesiones informativas sobre los aspectos legales del embarazo, la ayuda económica del gobierno para la llegada de un bebé… ¿ Y después ? Después no hay nadie disponible para las madres sin patología.

Me sentía “preparada” pero no hice un proceso de duelo de mi propio cuerpo “antes de bebé”. Embarazada nunca me sentí gorda, al contrario, estaba en un estado mágico y maravilloso. Sin embargo, tuve el choque narcisista de mi vida cuando al día siguiente del parto me vi en el espejo. Mi bebé estaba afuera ¡ pero mi vientre seguía inflado !

Y me sentí gorda, fofa, flácida como embalaje enorme que ya cumplió su función. Dura sentencia de mí para mí pues los músculos abdominales se distendieron varios centímetros sobre todo durante el último trimestre y es imposible que recobren su morfología original tan sólo unas horas después del parto. Pero yo no sabía…

El parto

En Francia, el parto es algo relativamente banal. Una formalidad más o menos con cita ( por ejemplo a mí me fue inducido). Las episiotomías y cesáreas son rutina. Nada dramático y con frecuencia uno oye “casi no sufrió…” no se le da el justo valor al intenso trabajo de la mujer, el útero y todo el cuerpo.

Tuve un parto normal que sentí como masacre pues a pesar de mi voluntad por “disfrutar” de la epidural, al final, ésta no me funcionó. No puedo decir que fue el mejor día de mi vida. Fue el más importante pero sin hipocresías, no puedo decir que ha sido el mejor.

Por fortuna, en la mayoría de los casos, los dolores pueden ser controlados. Quedan los detalles del puerperio como los senos duros, agrietados, las cicatrices de la episiotomía o la cesárea, las hemorroides, el desgarramiento perineal, las contracciones uterinas, la tensión en la espalda, la retención de líquidos…Una nunca está suficientemente preparada para ello.

Cuando me dieron a mi hija me sentí francamente dividida. Entre la felicidad de conocerla y saber que todo estaba bien y una extraña estupefacción al no saber qué hacer con ese ser tan pequeño y frágil entre mis brazos. La beatitud de un bebé, su calor y ternura son compensaciones. Pero el cuerpo de la madre sigue molido, vapuleado.

Después de dar a luz yo estaba en ese estado transitorio sin valor en el que ya no estaba embarazada pero aún no podía ser mujer activa. Lo “único” que quería era salir del hospital, bebé en brazos, regresar a trabajar, organizar nuestra nueva vida, los 3 juntos y felices, realizar mis tareas domésticas como antes y por supuesto reencontrar mi capacidad de seducción.  ¡ Nomás eso ! Me arrepiento de haberme exigido tanto a mí misma.

El regreso a casa con bebé en brazos

A pesar de estar rodeada por mi familia y contar con todo su apoyo, sin razón válida, caí en el famoso “baby-blues” – provocado por el descenso brutal de las hormonas del embarazo- que con el tiempo, se transformó en depresión postparto. Hasta hoy soy capaz de expresarme sobre ese tormentoso periodo que duró más de un año, hasta que tomé la resolución de pedir ayuda profesional.

Aunado al proceso bioquímico estaba el cansancio acumulado ya que después del parto no hay pausa. El bebé llora, tiene cólicos, reflujos. Y eso que tuve la suerte de contar con relevos : mi mamá, mi marido, mi suegra… Sé que éste no es el caso de muchas mujeres que se encuentran solas y deben sentirse como quebradas, exhaustas, sin energía y desconcertadas. Debe ser muy raro sentirse bien durante éste periodo.

Además médica y socialmente, el bebé es el centro de todo. Todo mundo viene a verlo y el personal médico le enseña a uno lo último en materia de “protocolo de bebés” (…  y olvídese de lo que le dicen las abuelas, eso ya no se usa – incluso si ya dio a luz hace unos años, olvide pues hoy es mejor que ayer).

Si no hay complicación mayor, a las madres nos prodigan analgésicos, vitaminas, hierro, un nuevo método anticonceptivo y dos meses después del alumbramiento, sesiones de reeducación perineal ( lo que confirma que hay necesidad de reparar).

Según la OCDE, en Francia, la estancia en la maternidad dura en promedio 4,2 días, lo cual contrasta con el 1,3 días en México. Por cuestiones económicas actualmente en Francia se habla de reducir esa estancia cuando no hay complicaciones patológicas a sólo 3 días.

La vida aquí no está organizada para aceptar una madre con su recién nacido. ¿ De hecho dónde están los recién nacidos? Sólo vemos bebés regordetes, sonrientes y comunicantes, como en las revistas. En pueblos como en el que vivo prácticamente no hay lugares de encuentro con otras mamás y sus bebés, pocos sitios están adaptados a la presencia de un recién nacido.

Estamos acostumbrados a ver mujeres con poca ropa, mujeres topless en la playa, sin embargo, a muchos aún les cuesta ver una madre amamantando en público. Y eso que la única imagen “socialmente tolerada” del puerperio es la del seno que alimenta…

¿Ser madre o mujer ?

En esta sociedad, las mujeres nos enfrentamos a la terrible cuestión de ser madre o mujer y al principio, la elección es muy difícil, prácticamente imposible y antinatural sobre todo después de 9 meses de simbiosis con el bebé. No hay transición ni para la mamá ni para el niño pues no hay tiempo para el destete del embarazo. Y uno quisiera que el bebé durmiera tranquilo en su cuna, en la noche y con horarios regulares y tener una vida doméstica “como antes” ya que el mundo adulto está organizado con normas y reglas que no tienen nada que ver con los ciclos naturales de un recién nacido y su madre.

Yo tuve la fortuna de tener cerca a mi Torcasita, durante el parto y algunas semanas después de éste. No hay nada mejor que una madre para comprender a otra que descubre su nuevo rol. Su ayuda y su presencia fueron una bendición; una de las mejores cosas que gocé con gran alivio.

En las sociedades tradicionales, la nueva mamá se queda en casa pero nunca está sola. La experiencia de las abuelas es siempre tomada en cuenta. Sin embargo en éste país, con la familia lejos y las condiciones de vida ( con todo y la cuestión del alojamiento) aunado a un cierto discurso médico que aconseja no aplicar el modelo familiar, se les impide a las abuelas ser ayuda óptima y cumplir con su rol de iniciadoras. No hay comunidad de mujeres alrededor de la madre.

En Francia, el padre tiene 11 días de incapacidad legal por el nacimiento de un hijo. Pero el hombre también debe asumir no sólo deberes domésticos sino el hecho de convertirse en papá, conservar su rol de marido y por supuesto, apoyar a su mujer en el rol de madre. Mucho para una sola persona.

Y ¿ quién se ocupa de la mamá ? ¿ quién la ayuda a ser madre? el cansancio contribuye a sentirse sola y abandonada por todos. En mi caso se instaló un vacío y soledad muy pesados pues las exigencias sociales – sobre todo aquellas que yo misma me impuse- son muy grandes : la madre debe ser perfecta además trabajar, ser buena ama de casa y ser más hermosa que nunca… Mucho para una sola persona.

Ser padres es una responsabilidad que durará toda la vida y uno, en la medida de lo posible, debe evitar al máximo los errores. Según los psicólogos todo lo que le pasa al bebé – y al niño que será- es responsabilidad sobre todo de la madre. Si la leche no es buena, si lo deja llorar o si lo acostumbra a los brazos, si es muy ansiosa se lo transmitirá… No cabe duda de que todo lo que la madre haga es precisamente aquello que no debió haber hecho.  Mucho para una sola persona…

La conclusión aquí

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