ESPAñOL, Vivir en Francia

Aprendiendo y aprehendiendo francés – 1

Mi primer intento por aprender francés data de mis 17 años con un viejo cuadernillo que el Osito Charmín me prestó y que él mismo usó en sus mocedades con el mismo fin. Escuché no sé cuántos “no te va a servir de nada” de mucha gente pero aprendí algunas frases elementales.

Intermitente como siempre he sido, me llegaban fuertes olas de amor al idioma y me ponía a estudiar el vetusto pliego. Me dio por comprar en la FIL de Guadalajara libros en francés que nunca leí, sólo por el gusto de tenerlos, como aquella edición de las “Memoires d’une fille bien rangée” de Simone de Beauvoir, libro relativamente difícil de conseguir en México (y en idioma original aún más !)

En vías del auto exilio, uno de los indispensables pasos del plan, era tomar clases de francés así que con mis primeros sueldos me inscribí a la Alianza Francesa. Cada sábado me levantaba a las 5 de la mañana para tomar el autobús rumbo a Guadalajara y llegar a mi clase de 8. Nunca me sentí tan contenta por ir a la escuela como en aquellos meses. A pesar de los numerosos “… estudia una maestría o algo que te sirva…” a mí me encantaba porque la fonética francesa siempre me hizo soñar despierta, así pues, mis cursos sabatinos eran pura dicha.

Además a mí me educaron para hacer cosas que me hagan feliz porque cuando uno está satisfecho con lo que hace, la abundancia se manifiesta por añadidura. Finalmente, el francés que no me iba a servir de nada me resulta muy útil viviendo en país galo.

En el 2007, cuando llegué a Estrasburgo, había estudiado 5 niveles; lo que equivale a tener bases sólidas del idioma sin embargo rápidamente me caí del pedestal para sentirme como una retrasada a la que le tenían que explicar con grandes gestos las cosas más elementales.

Para empezar, la velocidad, los acentos y modismos… Me costó no sé cuántos dolores de cabeza así como duros golpes a mi orgullo pero 3 meses después ya entendía todo aunque aún se me hacía muy difícil expresarme pues pensaba en español. 6 meses después llegue al sur y con el acento de la gente de aquí fue otro empezar prácticamente de cero. Ni hablar de la redacción de cosas como un currículum vitae o una carta de presentación. : una pesadilla.

Continuará…

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